dgb1El sindicalismo alemán

La idea de un sindicato es sencilla: la defensa de los intereses de los trabajadores y trabajadoras. Sin embargo, no todos los sindicatos son iguales: algunos apuestan por la lucha de clases, otros por la colaboración social y, además, existen los “sindicatos amarillos” al servicio de los empresarios. En Alemania no hay sindicatos de orientación ideológica, sino un sindicato único bajo un paraguas socialdemócrata. En este artículo se analizan las consecuencias y la práctica de este sindicato único.

La DGB (Confederación Alemana de Sindicatos) se fundó en 1949 con el objetivo expreso de impedir una política sindical de lucha de clases como la que se había dado en la República de Weimar.

Los sindicatos existen desde los orígenes del movimiento obrero. Son la organización fundamental de los trabajadores y trabajadoras en la lucha por sus intereses. Sobre todo cuando se trata de imponer esos intereses frente a los capitalistas. Al menos en teoría. Mientras que un empresario podría despedir a una sola persona sin tener que preocuparse por sus prestaciones sociales, esto ya no es tan sencillo cuando se trata de un grupo de empleados en un supermercado. Al fin y al cabo, al día siguiente hay que reponer las estanterías y atender las cajas si no se quiere que la tienda quiebre.

Y así es, en realidad, en todas las empresas, ya sea un supermercado, una guardería, un hospital, un taller o una empresa de autobuses. Ante la amenaza y la puesta en práctica de un paro laboral, una huelga, que cuente con el apoyo de una parte de la plantilla, cualquier jefe acaba cediendo en algún momento. El sindicato es la organización en la que los compañeros y las compañeras pueden unirse, ponerse de acuerdo y coordinarse. En la que se gestiona una caja de huelga para compensar la pérdida de salario y los compañeros y compañeras se apoyan mutuamente. Al menos, esa es la idea. Un análisis de la situación en Alemania. (*)

¿Seguimos necesitando sindicatos?

dgb2Desde los inicios del movimiento obrero hace más de 150 años, han cambiado muchas cosas en el mundo. En los campos de la agricultura, el arte y la cultura, la ciencia y también la producción, la humanidad ha dado pasos tan grandes que los fundadores de los primeros sindicatos difícilmente podrían haber imaginado. Pero hay cosas que no han cambiado. La gran mayoría de la sociedad sigue trabajando para generar una riqueza que se embolsa un grupo relativamente minúsculo de personas. La clase trabajadora seguimos viéndonos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario más o menos mísero, mientras que los capitalistas nos hacen trabajar para ellos.

Los trabajadores y los capitalistas siguen teniendo intereses opuestos e irreconciliables. Por un lado, está el interés de planificar y gestionar conjuntamente la economía y la convivencia, de modo que se satisfagan las necesidades de todos y todos puedan desarrollarse libremente, sin explotación ni opresión. Por otro lado, está el interés de acumular cada vez más capital, obtener beneficios y eliminar a la competencia. Lo que ocurre cuando los intereses de los capitalistas son determinantes se puede observar en todas partes: desempleo, pobreza, inflación, guerras, crisis, etc. Mientras toneladas de alimentos se pudren, hay personas que mueren de hambre. Mientras miles de casas están vacías y se deterioran, en invierno decenas de personas mueren de frío en la calle.

Por lo tanto, sigue siendo necesario contar con organizaciones en las que los trabajadores y trabajadoras se unan y defiendan conjuntamente sus intereses y el socialismo. Se necesitan sindicatos. Y no solo para luchar contra las oleadas de despidos o por aumentos salariales, sino también para expresar de forma unida los intereses políticos de las trabajadoras y los trabajadores. Esto significa no solo luchar por los propios intereses económicos, sino también por los de toda la clase trabajadora en Alemania y en todo el mundo, por ejemplo, desarrollando una lucha contra la participación de Alemania en las guerras y debilitando así a la clase capitalista alemana.

La fundación de la DGB (Confederación Alemana de Sindicatos)

Pero, ¿qué hay de estos sindicatos que, como hemos visto, desempeñan un papel tan importante para nosotr@s? En primer lugar, pensamos, por supuesto, en la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB). La DGB (Deutscher Gewerkschafts-Bund) es la organización paraguas de los ocho sindicatos alemanes más grandes. Según sus propias declaraciones, entre todos ellos cuentan con 5,4 millones de personas afiliadas.

La presidenta de la DGB, Yasmin Fahimi, describe así a la propia DGB: “Paz, libertad, solidaridad: eso es para mí un sindicato. Porque somos una comunidad de valores y no una aseguradora”. En otro pasaje se afirma: “Somos la voz firme que defiende los intereses de las trabajadoras y los trabajadores ante la política, las empresas y la opinión pública. Nuestro objetivo es que haya trabajo digno para tod@s, que los ingresos se distribuyan de forma justa y que tod@s tengan las mismas oportunidades”.

Hasta aquí todo bien. Sin duda, uno puede preguntarse qué significa ser una “comunidad de valores” o en qué medida puede existir en este sistema algo así como una distribución salarial justa o la igualdad de oportunidades, pero, en un primer momento, aquí se proponen muchas cosas buenas. Sin embargo, no nos limitemos a fijarnos en lo que dice la DGB, sino que evaluémosla en función de lo que hace. Para ello, merece la pena echar un breve vistazo a la historia de la DGB. Después de que el fascismo aplastara todos los sindicatos libres, asesinara masivamente a sindicalistas y destruyera casi por completo el movimiento obrero, en 1949 se decidió construir en la RFA un nuevo movimiento sindical siguiendo el modelo estadounidense.

Como “sindicatos unitarios”, los sindicatos afiliados a la DGB, así como la propia DGB, debían representar a todas las corrientes políticas y a todos los grupos profesionales. Sin embargo, pronto quedó claro que la DGB estaba mucho más cerca de los políticos y los empresarios —contra los que, en realidad, debía defender los intereses de los trabajadores— que de los propios trabajadores. Desde el principio, los puestos directivos de la DGB fueron ocupados por políticos del SPD socialdemócrata. Un método por el cual los sindicatos siguen estando estrechamente entrelazados con el Estado hasta el día de hoy. Además, desde la aprobación de la Ley de Codecisión en el Sector Minero y del Carbón de 1951, los sindicalistas formaban parte de los consejos de supervisión de los monopolios. El sistema de “colaboración social” permite desde entonces a los gobernantes integrar a los sindicatos de forma muy directa en la administración del sistema.

¿Un sindicato de los patrones?

Esta evolución pronto se refleja también en el resto de la política de la DGB: se expulsa de los sindicatos a socialistas y comunistas, se disuelven las secciones locales más combativas y los ataques de los gobernantes contra las personas trabajadoras se aceptan sin más o incluso se apoyan. Así, incluso antes de la prohibición del partido comunista KPD en 1956, cientos de miembros del partido ya habían sido expulsados de los sindicatos de la DGB por “comportamiento anti-sindical”. De este modo, la DGB siguió la línea del Gobierno federal (el derechista Adenauer), que ya a principios de los años 50 había comenzado a despedir y perseguir a los miembros del KPD de la función pública. También en el movimiento del 68, la DGB se encargó de que las fuerzas de izquierda en los sindicatos fueran aisladas, marginadas y excluidas. Tras prolongadas disputas, se disolvió en aquel entonces la federación regional de Berlín Occidental del GEW (sindicato de educación y ciencia). ¿El motivo? Los izquierdistas del sindicato planteaban “reivindicaciones subversivas»” como la reducción de la ratio de alumnos por clase en la enseñanza primaria de 35 a 30.

dgb3Pero también el pasado reciente deja claro de qué lado está la dirección de los sindicatos. La DGB no solo ha respaldado los mayores ataques sociales y económicos contra la clase trabajadora de las últimas décadas (en concreto, la Agenda 2010 y la introducción del trabajo temporal), sino que también está siempre presente cuando se trata de volver a preparar a Alemania para la guerra. Ya sea la guerra de Ucrania, los créditos para armamento, la expansión de la industria bélica o el genocidio en Gaza: la cúpula de la DGB siempre está presente y apoya a los belicistas. Porque, al fin y al cabo, cientos de miles de millones para la industria armamentística también significan más puestos de trabajo y, contra eso, no se puede objetar nada.

Entre otras cosas, esta política es la razón por la que el número de afiliados a los sindicatos de la DGB se ha reducido prácticamente a la mitad en los últimos 30 años. En torno al 1 de mayo, se intenta tradicionalmente volver a aparentar que se está del lado de los trabajadores y que se lucha contra el capital. Pero ni siquiera eso se ve mucho este año. “Primero nuestros puestos de trabajo, luego vuestras ganancias” es el lema bajo el cual la DGB se movilizó para el 1 de mayo de este año. Mientras que en los últimos años al menos todavía se manifestaba por más salario y tiempo libre, hoy, en el Día de los Trabajadores, se preocupa por las ganancias de los capitalistas.

Nuestra alternativa

Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, los sindicatos siguen siendo, en principio, algo útil. Porque la contradicción entre trabajadores y capitalistas sigue existiendo. Y precisamente en tiempos en los que los gobernantes se preparan para la guerra y descargan sobre nuestras espaldas el peso de los últimos años de crisis, es absolutamente necesario que nos organicemos para defender nuestros intereses. Pero hoy en día la DGB no nos ofrece esa posibilidad. Claro, con la DGB podemos conseguir de los jefes un aumento salarial del 2,4 % y un apretón de manos sin compromiso. Pero si algún día queremos decidir por nosotros mismos cómo, para quién y en qué condiciones trabajamos, si no queremos apoyar las guerras por el poder y los beneficios, sino impedirlas, entonces tendremos que tomar las riendas nosotros mismos. En resumen: en el camino hacia el socialismo no encontraremos ningún aliado en la dirección de la DGB. Más bien, fieles a su lema del 1 de mayo, se interpondrán en nuestro camino en defensa de los beneficios de los gobernantes. Para que nuestros sindicatos vuelvan a desempeñar hoy el papel que tenían originalmente, debemos organizarlos nosotros mismos.

¿Zentrum: un sindicato alternativo?

El hecho de que la política de colaboración social de los sindicatos de la DGB resulte cada vez más amarga para muchos compañeros y compañeras no es, lamentablemente, solo un punto de partida para una política de lucha de clases. Las fuerzas de derecha y fascistas también llevan varios años intentando afianzarse en diversas empresas y comités de empresa.

Se trata principalmente del “sindicato alternativo” Zentrum (hasta 2022, Zentrum Automobil). Zentrum se presenta a sí mismo como una alternativa a los sindicatos de la DGB y, dado que se centra en el sector del automóvil, principalmente como alternativa a IG Metall (sindicato del sector metal). Critican a los demás sindicatos por actuar como cogestores en las empresas, por ser corruptos y por llegar a compromisos poco satisfactorios con los empresarios. Quizá alguno pueda pensar que es un avance positivo que ahora exista una alternativa a los grandes sindicatos que denuncia sus fallos y quiere hacer las cosas de otra manera. Pero si se analiza lo que pretende la asociación y quién está detrás de ella, pronto queda claro por qué no es una alternativa.

Sopa oscura de Mercedes

La asociación fue fundada a finales de 2009 por Oliver Hilburger, después de que este tuviera que dimitir un año antes de sus cargos como miembro del comité de empresa de Daimler en Stuttgart-Untertürkheim y como juez laboral honorífico. ¿Y por qué todo esto? Poco antes se había sabido que Hilburger era guitarrista de una banda de rock de extrema derecha. Además, Hilberger tiene vínculos con los partidos fascistas “Die Heimat” (El Hogar) y “III. Weg” (Tercer Camino), así como con la red terrorista fascista “Blood and Honour”. Oliver Hilberger, el fundador de Zentrum, no es, por tanto, un trabajador honesto que, decepcionado con el sindicato IG Metall, quiera crear un sindicato combativo, sino un fascista.

El objetivo de su asociación es aprovechar la frustración y el descontento justificados de los trabajadores y las trabajadoras con los partidos establecidos, los sindicatos y sus dirigentes, y hacerles creer que ellos mismos lo harían todo de forma muy diferente. Sin embargo, hasta 2015, la asociación Zentrum no criticó a IG Metall por ser demasiado conciliadora, sino por llevar a cabo la lucha de clases. Así pues, el mismo Zentrum que hoy habla de que los sindicatos de la DGB están dispuestos a transigir, hace unos años aún farfullaba que el IG-Metall era demasiado radical, demasiado combativo en la lucha de clases, y que los trabajadores y los capitalistas debían reconciliarse. No fue hasta 2015, tras un intenso intercambio entre Zentrum, la revista fascista Compact y la asociación fascista “Ein Prozent” (un por ciento), cuando cambiaron la táctica y la imagen pública de la asociación.

Y aunque hoy en día lo oculten más, esa es precisamente su visión fascista del mundo: para ellos, la contradicción en la empresa y, en última instancia, en toda la sociedad, no se da entre las clases, sino entre las “razas”. Su objetivo es enfrentar y dividir a los trabajadores y las trabajadoras entre sí, para que sea más fácil utilizarlos en beneficio de los intereses de los gobernantes. Aunque hasta 2022 la asociación figuraba en la lista de incompatibilidades de la AfD, hoy es algo así como el frente sindical de la AfD y del movimiento fascista en su conjunto. Este año, incluso Alice Weidel, presidenta de la AfD, acudió junto con Zentrum para las Elecciones de Comités de Empresa y la AfD a las puertas de la fábrica de Mercedes en Stuttgart.

ANMERKUNGEN:

(*) "Sindicatos por la lucha de clases?” (Titulo original: Gewerkschaften für den Klassenkampf?!), Perspektive online, Autor: Alex Lehmann, 2026-05-04 (LINK)

IMAGENES:

(1) 1 de Mayo (perspektive)
(2) Lucha de clases (ERIH)
(3) DGB (hit radio)

(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-05-05)

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