(1) AfD (SRF, collage)
Sobre el éxito de la AfD

El partido neofascista AfD se ha quedado a las puertas de la mayoría absoluta en la región oriental de Sajonia-Anhalt. El éxito de la extrema derecha ha provocado conmoción y preocupación, aunque no ha sido una sorpresa. Con casi un 44 %, la AfD ha más que duplicado su resultado de 2021. La revista de izquierdas «Analyse & Kritik» (AK) describe las distintas opciones para la formación de un Gobierno. Para ello, se parte de la base de que existe una proximidad política entre el BSW y la AfD. Cuatro posibilidades sobre cómo seguirá la situación y cinco conclusiones para la izquierda.

La izquierda alemana ha comenzado a asimilar el éxito electoral de la fascista AfD en Sajonia-Anhalt. Quedan seis partidos en liza: la AfD, los democristianos, la Izquierda, los Verdes, los socialdemócratas y el BSW (Alianza Sahra Wagenknecht).

En el estado federado de Sajonia-Anhalt gobernaba desde 2021 una coalición formada por los demócratas cristianos (CDU), los socialdemócratas (SPD) y los demócratas libres (FDP). El presidente de la región era el crisdemócrata Reiner Haseloff, quien fue sustituido en enero de 2026 por su compañero de partido Sven Schulze. El resultado de las elecciones de 2021 fue el siguiente: CDU 37,1%, AfD 20,8%, Die Linke 11,0%, SPD 8,4%, FDP 6,4%, Los Verdes 5,9%. En las elecciones de septiembre de 2026, el FDP no superó la barrera del 5%, mientras que la Alianza Sahra Wagenknecht sí lo hizo. El resultado fue el siguiente: AfD 43,8% (+23%), CDU 17,2% (-19,9%), SPD 9,3% (+0,9%), Verdes 8,9% (+3,0%), La Izquierda 8,6% (-2,4%), BWS 5,3%. Por el momento, no está claro cómo podría configurarse un futuro Gobierno, ya que se barajan diversas coaliciones o apoyos. En la revista de izquierdas “Analyse & Kritik” (AK) se analizan posibles conclusiones y consecuencias (provisionales) desde el punto de vista de la izquierda alemana.

En primer lugar:
La AfD es un partido popular racista

Con una mezcla de oposición fundamentalista racista y minimización de su propio discurso derechista, la AfD ha logrado movilizar la mayor participación electoral en Sajonia-Anhalt desde la reunificación en 1990: un 77%. Sajonia-Anhalt es el estado federado con la participación electoral tradicionalmente más baja. Durante años osciló entre el 45% y el 55%. Excepción: en 1998, cuando la fascista DVU (Deutsche Volks-Union - Unión Popular Alemana) entró de improviso en el Parlamento regional de Magdeburgo con un 13% de los votos; en esa ocasión, la participación ya superó el 70%, para luego volver a caer en picado. No fue hasta 2016, cuando la AfD se presentó por primera vez, que la participación electoral volvió a subir hasta el 60%. Ahora, entre 160.000 y 170.000 personas que antes no votaban han votado a la AfD (diez veces más que a Die Linke), lo que supone un récord. Con enormes avances en todos los sectores sociales y en casi todos los grupos de edad (los menos susceptibles: los mayores de 70 años), la formación fascista ha logrado convertirse en un partido de masas. (*)

Sin embargo, su éxito también tiene que ver con lo que señala el autor y experto en extremismo de extrema derecha David Begrich, de Magdeburgo: en Alemania Oriental, el pragmatismo político es mayor, la fidelidad a los partidos es menor y el escepticismo general hacia los partidos y la política partidista es mayor que en los estados federados de Alemania Occidental. Para muchas personas en Sajonia-Anhalt, según Begrich, la política es una esfera muy lejana con la que se tiene poco que ver y con la que tampoco se quiere tener mucho que ver; la identificación con el sistema político de la RFA es escasa. Esa es también una de las razones por las que la autopromoción de la AfD como única oposición frente a los “partidos tradicionales” funciona. Begrich destaca que aproximadamente un tercio de los votantes de la AfD vota al partido por plena convicción programática. Otro tercio se debe a la normalización de la AfD: se trata de personas que están de acuerdo con la AfD en algunos aspectos y aceptan el resto (“el partido tiene razón en algo, habría que dejarles actuar”). Un último tercio lo constituye el “grupo del castigo”, personas que se sienten impotentes y a las que la AfD ofrece la posibilidad de canalizar su impotencia, entre otras cosas, hacia la destrucción de los “partidos tradicionales”.

En segundo lugar:
El principal adversario de la CDU es la propia CDU

La CDU se encuentra en un dilema, no solo en la región, sino a nivel nacional. Lo único todavía más impopular que su política es su canciller. Solo el 9% en Sajonia-Anhalt (alrededor del 15% a nivel nacional) valora positivamente a Friedrich Merz. En las últimas semanas han circulado vídeos de miembros regionales de la CDU que no querían a Merz en la campaña electoral. La calidad positiva más importante que las encuestas atribuyen al (todavía) presidente regional Schulze es haberse pronunciado en alguna ocasión en contra de la política federal y del canciller. Con Merz como canciller, la CDU se precipita hacia el abismo. Solo si él deja el camino libre, tal vez pueda salvarse —y ni siquiera eso es nada seguro.

Pero el canciller más impopular de todos los tiempos no da señales de querer ceder el puesto. La Unión no tiene otras vías para deshacerse de él, ya que, en caso de una moción de censura constructiva, necesitaría los votos de otros partidos en el Bundestag para aupar a un canciller sustituto de la CDU al cargo. La AfD, que quiere destruir a la CDU, quizá estaría dispuesta a colaborar en ello, ya que eso sometería a la CDU a una dura prueba. Quedarían las nuevas elecciones, que ni la CDU ni el SPD desean, porque a ambos les amenazan pérdidas dramáticas y la AfD obtendría un avance masivo. Al fin y al cabo, lleva tiempo liderando las encuestas a nivel nacional. Así pues, la CDU solo puede esperar que su líder entre en razón (o presionarlo en ese sentido), una empresa con pocas perspectivas de éxito en el caso de Merz.

Por supuesto, en teoría, la CDU también podría extraer lecciones políticas. Como que no sirve de nada copiar a un partido al que se margina retóricamente. Una política migratoria de la AfD redactada por la CDU no debilita a la AfD, sino que la fortalece. Dado que ya podría haber extraído esta lección en otras diez o veinte elecciones, es probable que esta reflexión no llegue a la presidencia de la CDU. Lo mismo ocurre con un cambio de rumbo en materia de rearme y recortes sociales. Por lo tanto, la constelación política federal que fortalece a la derecha fascista persistirá en un futuro previsible.

(2) AfD (DLF)

En tercer lugar:
La AfD ha consolidado la protesta social desde la derecha

La AfD ha logrado convertir la protesta social en un tema de la derecha y transformar las elecciones regionales en unas elecciones contra Merz. Esto se refleja, entre otras cosas, en la movilización, de enorme éxito, de las personas que no suelen votar. Estas personas son, en su mayoría, más pobres que la media y no esperan gran cosa de la política. La AfD las ha ganado en masa. Entre quienes califican su propia situación económica como mala, obtuvo un 65%; entre quienes se definen a sí mismos como trabajadores y trabajadoras, un 60%. Es bien sabido que estos datos autoinformados (por parte de la AfD) no ofrecen una imagen precisa. Sin embargo, no se puede ignorar el hecho de que la AfD es la que mejor moviliza a quienes están profundamente insatisfechos.

La AfD ha logrado dar una expresión racista a la ira social y tejer a partir de ella un paquete antisistema en el que el miedo a los precios elevados (que el 89% de los votantes de la AfD califican como una de sus “grandes preocupaciones”) va de la mano de consignas a favor de la expulsión de los extranjeros (el 91% menciona “que vivan tantas personas extranjeras en Alemania” su gran preocupación). Esto supone un grave problema para la política antifascista y un enorme desafío, ya que romper esta vinculación y dirigir la ira por las malas condiciones de vida, las preocupaciones económicas y los temores sobre el futuro hacia los responsables de ello es una tarea a largo plazo.

En cuarto lugar:
Los llamamientos a la democracia no sirven de nada

La política de izquierdas solo puede tener éxito si atrae a la gente que ahora vota a la AfD. Los resultados electorales del SPD, de los Verdes y de La Izquierda demuestran (no por primera vez) que de poco sirve que los partidos de centro-izquierda se pasen votantes entre sí o se los quiten unos a otros. Como persona de izquierdas, uno puede estar enfadado con la campaña del “voto táctico” (o alegrarse de ella en algunas circunscripciones), pero a quién se dirige la política de izquierdas es una cuestión estratégica. En la federación regional de Sajonia-Anhalt (pero también en Turingia, Sajonia y Mecklemburgo-Pomerania Occidental) la respuesta mayoritaria es “constructiva” (aunque algunos, incluso de los candidatos directos que han salido elegidos, abogan por otro rumbo).

Pero si es cierto que la AfD se ha apropiado de la ira social y le ha dado un giro racista, entonces no se gana nada con eslóganes como “La patria es para todos” (lema de campaña de La Izquierda en Sajonia-Anhalt) o con llamamientos antifascistas para salvar “nuestra democracia” (que los indignados interpretan como una descripción edulcorada del sistema odiado). Lo único que queda es la movilización en el propio entorno. Pero la izquierda debe luchar por llegar a los pobres y a los desamparados y ganarlos para la lucha de clases contra los de arriba, en lugar de para la incitación racista contra los de abajo. Para el Partido de Izquierda, esto significa que debe liberarse de la trampa del “muro cortafuegos” (palabra usada en Alemania para “cordón sanitario”), que una y otra vez le empuja a la alianza de “los partidos democráticos”, y centrarse, en su lugar, en la ira social que la AfD ha empaquetado en su paquete racista y antisistema. Solo se podrá derrotar a la AfD a medio y largo plazo si se deshace este paquete, que une a clases y entornos que, políticamente, deberían estar en conflicto, y se consigue separar a una parte de los descontentos de la AfD.

En quinto lugar:
La lucha continúa

En Sajonia-Anhalt hay (como también han demostrado las últimas semanas) muchos antifascistas, iniciativas y centros sociales que se oponen a la AfD con gran compromiso y valentía. Muchos de ellos describen ahora el estado de conmoción en el que se encuentran, a pesar de que llevaban tiempo preparándose para un escenario así.

Estos activistas e iniciativas necesitan apoyo, tanto político como financiero y emocional. La red Polylux publicó ya la noche de las elecciones una serie de recomendaciones sobre lo que conviene hacer ahora: garantizar la visibilidad de los antifascistas en Sajonia-Anhalt, ponerse en contacto con ellos y demostrarles que no están solos; fortalecer las redes y las relaciones a largo plazo; y proporcionar apoyo financiero. Polylux es una de las iniciativas que ofrecen una infraestructura para ello. El Centro Sociocultural Zora de Halberstadt añade: “La AfD intentará destruir todo lo que se atreva a criticarla”. Y no solo en Zora se teme que el interés provocado por la conmoción se desvanezca al cabo de unas semanas y que los compañeros y compañeras de las grandes ciudades, sobre todo en el oeste, vuelvan a la rutina.

Aljoscha Hartmann, de la emisora independiente Radio Corax de Halle, a la que la AfD de Sajonia-Anhalt ha apuntado explícitamente en su programa electoral, lo expresó recientemente así en un acto de AK: “Nadie se ha interesado por Sajonia-Anhalt en los últimos cuatro años. Y eso lo saben las personas que viven aquí”. Exige más interés, también a largo plazo, y no solo por todo lo relacionado con la AfD, sino también por otros temas que afectan a la población de la región: los bajos salarios, los cierres de empresas, la falta de infraestructuras. “Cuando hay huelgas en el este de Alemania, a menudo se trata de equiparar los salarios a los del oeste. Sería estupendo que la gente del oeste dijera que también está a favor de ello”. Para los antifascistas de las grandes ciudades y del oeste, esto significa que anteayer ya era el mejor momento para establecer y mantener vínculos, redirigir recursos y apoyar a los compañeros y compañeras sobre el terreno. Así que, a más tardar, ahora.

Al mismo tiempo, el movimiento antifascista también debe revisar sus estrategias; el debate al respecto ya ha comenzado. Se trata de conceptos de protección para quienes ahora se encuentran especialmente amenazados, es decir, de barreras físicas de protección, de la conservación y la transformación de espacios y estructuras progresistas, y también de incorporar en una estrategia antifascista la ira por las condiciones de vida precarias, los recortes sociales a nivel federal y los ataques a los derechos sociales en la región federada. Para el antifascismo en tiempos del poder de la AfD, se trata de una cuestión de supervivencia, no solo en Sajonia-Anhalt.

NOTAS:

(*) "El partido popular racista" (Original: "Die rassistische Volkspartei"), Analyse & Kritik, periódico para el debate y la práctica de izquierdas, 7 de septiembre de 2026, autor: Jan Ole Arps (ENLACE)

IMAGENES:

(1) AfD (SRF, collage)
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(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-09-08)

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