
Por todos los medios necesarios
Tal y como resumió el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, “por primera vez en más de medio siglo, nos enfrentamos a un mundo sin límites vinculantes para los arsenales nucleares estratégicos de los dos Estados que poseen la abrumadora mayoría del arsenal mundial de armas nucleares”. New Start era el último tratado de control de armas nucleares entre EEUU y Rusia, y ha expirado hace meses. Es necesario un pacifismo, una resistencia a la altura del momento y del país, con fundamentos.
El colonialismo, el imperialismo, el nacionalismo y la guerra son herramientas de la dominación capitalista. El armamento y la militarización no están al servicio de la defensa, sino de la redistribución de la riqueza social desde abajo hacia arriba.
(2026-08-20)
EL SINDROME VIETNAM
Marineros del portaaviones 'USS Lincoln' intentan saltar por la borda por estrés y agotamiento. Los problemas de salud mental y el deterioro de la vida a bordo por lo prolongado de la mision en Oriente Medio llegan al Congreso, donde los demócratas exigen una inspección urgente del buque. Familias de militares y miembros del Congreso han dado la voz de alarma sobre los crecientes problemas de salud mental a bordo del portaaviones 'USS Abraham Lincoln', desplegado en Oriente Medio y cuya misión figura ya entre las más largas e intensas realizada por ningún otro buque de la Armada estadounidense en la historia reciente. Los 5.000 tripulantes de uno de los grandes barcos insignia de EE UU llevan nueve meses en alta mar, han permanecido 250 días sin pisar tierra y, sobre todo, 40 de ellos los han pasado combatiendo sin descanso contra los misiles y drones de la Guardia Revolucionaria Islámica en aguas próximas al estrecho de Ormuz.
Los familiares afirman que las condiciones son dramáticas. Dos marineros han intentado arrojarse al mar y un tercero se precipitó por la borda a principios de este mes, El tripulante, que llevaba su chaleco salvavidas puesto, fue rescatado por un helicóptero y trasladado al hospital del barco. En Washigton comienzan a preocupar seriamente los problemas de salud mental a bordo. Un frente inesperado que agrava la incertidumbre y las dudas sobre la prolongación de un conflicto armado en el que Donald Trump ha atascado su Administración. Los demócratas en el Senado han reclamado que una delegación del Congreso visite el navío y han pedido explicaciones al secretario de la Guerra, Pete Hegseth, quien ha negado la existencia de un conflicto. Hegseth afirma que la «situación se ha tergiversado. Nos aseguramos de que cada barco, cada tripulación y cada capitán tengan todo lo que podemos proporcionarles en cada momento. Algunos despliegues son más largos que otros, y siento más respeto y gratitud por esos marineros que por nadie», ha dicho el responsable político de la defensa nacional.
Sin embargo, sus palabras se contradicen con los hechos denunciados. Informes recabados por el Partido Demócrata y, sobre todo, por los allegados de los tripulantes dan cuenta de la baja moral y la falta de expectativas entre los marineros. Hasta cuatro revistas militares han denunciado esta semana las deplorables condiciones de vida en el 'USS Abraham Lincoln', que incluyen situaciones límite de agotamiento físico y mental, además de irregularidades materiales como falta de abastecimientos, escasez de artículos de higiene, suciedad e inodoros y alcantarillados atascados. Algunas han publicado fotos enviadas por los propios marineros sobre el racionamiento de la comida.
Pese a los esfuerzos de Hegseth por negar la situación, lo cierto es que la Armada ha movilizado al portaaviones 'USS George Washington' con destino a Oriente Medio, previsiblemente como sustituto del 'USS Abraham Lincoln'. El buque zarpó a principios de agosto del puerto de Da Nang, en Vietnam, junto con una escolta formada por un crucero y un destructor, y hace un par de días cruzó el estrecho de Malaca, entre los océanos Pacífico e Índico. La urgencia es clara porque en otras circunstaciones el Pentágono no hubiera hecho un movimiento que desguarneciera uno de sus flancos globales: el 'USS George Wahington' es el único portaaviones que forma parte habitual del aparato de disuasión aeronaval estadounidense frente a China en esa parte del mundo.
«ESPERO NO DESPERTAR»
El 'USS Abraham Lincoln' levó anclas el 21 de noviembre pasado de la base naval estadounidense de San Diego y llegó a Oriente Medio en enero para reforzar el vasto despliegue militar contra el régimen iraní. Un més más tarde, el 28 de febrero, comenzó la guerra. Entonces, la Casa Blanca, con Trump a la cabeza, confiaban en una rápida victoria y la caída del Gobierno clerical. Pero todo se torció. Irán no cayó y la Guardia Revolucionaria cerró el estrecho de Ormuz. Desde entonces, la fuerza aeronaval norteamericana ha sido rehén de su propia estrategia de guerra. El 'USS Abraham Lincoln' no ha cesado de realizar misiones de vigilancia y protección al millar de petroleros y mercantes varados en la región. Ha combatido cuarenta días seguidos contra los ataques del ejército persa, la Guardia Revolucionaria y las milicias proiraníes. El Comando Central afirma que sus pilotos han realizado 10.000 operaciones de vuelo.
Unos 200 familiares del personal a bordo se reunieron recientemente con los mandos de la Armada en la base naval de San Luis. Periódicos militares como el 'Navy Times' y el 'Stars and Stripes' informan que el encuentro fue muy tenso. Una mujer contó cómo su marido le envió un mensaje de texto nocturno en el que le confesaba que «espero no despertar mañana». Otra explicó que su pareja había intentado saltar al mar «completamente agotado» y una tercera describió cómo su esposo había logrado evitar otro sucidio sujetando a un tripulante justo cuando iba a saltar por la borda. Los representantes de la Marina respondieron que el buque cuenta con psicólogos y capellanes a bordo para tratar cualquier episodio de salud mental.
El buque debía haber terminado su servicio el pasado mayo, pero la prolongación de la guerra con Irán le sigue sumando jornadas. El principal problema de la tripulación, según los expertos, reside en el tiempo que lleva sin tocar tierra y tomarse un respiro. Lo habitual en estos grandes navíos es hacer escala cada mes o mes o medio para descansar, reabastecer el barco y hacer labores de mantenimiento. Sin embargo, la tensa situación en el Pérsico y el mar Arábigo ha dinamitado el cronograma.
Los bandazos entre Donald Trump y el régimen de los ayatolás, que tan pronto establecen una 'tregua' como reanudan los ataques, y la necesidad de escoltar el tráfico comercial han restringido de un plumazo las escalas. El portaaviones solo ha hecho dos en Guam, en diciembre de 2025, antes de llegar al escenario de guerra, y el pasado julio en Omán. Las dos fueron muy breves y solo pudo desembarcar un pequeño grupo de marineros. Al 'USS Gerald R. Ford' le sucedió algo parecido. A principios de año batió el récord del despliegue más largo de un portaaviones desde la guerra de Vietnam, pero en marzo un incendio en la lavandería del barco obligó a la Armada a retirarlo. El fuego causó daños importantes y arrasó las literas de 600 marineros. El navió continúa en los astilleros.
«En este momento no hay nada que esperar con ilusión». Los padres y las parejas de los tripulantes tienen montones de correos electrónicos que ilustran la baja moral a bordo del quinto portaaviones de la clase Nimitz de que dispone la Armada. Es un navío importante. y por eso la inquietud que genera en la clase política de Washington y en el alto mando militar resulta casi alarmante. El 'USS Abraham Lincoln' es un viejo conocido de Oriente Medio. Participó en las misiones de reconocimiento y combate en Irak y Kuwait, y resulto determinante en la operación Tormenta del Desierto.
VOLVER A CASA
La epopeya que le acompaña, sin embargo, se traduce ahora en degaste. «Lo único que queremos es volver a casa», señalan los mensajes publicados en medios militares. «Es muy difícil oírle a mi hijo decir que él y sus compañeros piensan constantemente en saltar por la borda para escapar», comentó el mes pasado un padre a 'Stars and Stripes'. Muchas familias aseguran que sus allegados «todavía no comprenden qué están defendiendo».
El senador demócrata Richard Blumenthal ha enviado un listado de preguntas al secretario de la Guerra y al jefe de la Marina sobre las «serias preocupaciones» en torno al portaaviones. Su partido ha exigido visitar el buque, aunque de momento el Pentágono ha rechazado la solicitud. Blumenthal reclama que se tomen en consideración las duras condiciones de trabajo a bordo, donde los operarios se enfrentan a maquinaria pesada, trabajos de alta responsabilidad con los aviones, el ruido constante de los motores en los despegues y aterrizajes y un estado de alerta permanente ante la amenaza de los ataques con misiles y drones iraníes. «Los despliegues prolongados son difíciles. Son mucho más difíciles cuando la misión no está bien definida y no se vislumbra el final», ha denunciado el también senador de la oposición Mark Kelly. El partido esgrime estudios oficiales realizados el año pasado sobre el trabajo a bordo de los portaaaviones de EE UU que revelan los fuertes niveles de estrés a bordo y una queja común sobre la falta de psicólogos suficientes para cuidar la salud mental del personal. (elcorreo-baskultur)
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(*) Prensa actual
(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-08-20)
