La lucha cultural bávara
Imaginemos que el ministro del Interior español propusiera que cada día, al comienzo de la jornada escolar, se tocara el himno nacional español. En Cataluña y Euskal Herria, en presencia de niños de Marruecos, Bolivia, China y Senegal. Impensable. Pero eso es precisamente lo que quiere introducir el ministro presidente de Baviera, del partido reaccionario CSU en Alemania. Es parte de su lucha cultural, un ultranacionalismo de la peor calaña, y al mismo tiempo parte de los nuevos tiempos en la República Federal.
El bávaro exige menos estados federados en la RFA y quiere que se imponga la obligación de cantar el himno en las escuelas bávaras. Bajo el lema del patriotismo, la CSU apuesta por la educación nacional, la lucha cultural de la derecha y la división racista.
El ministro presidente bávaro Markus Söder (CSU) está dispuesto a todo con tal de situarse a sí mismo y a su estado federado en el centro del debate político. Parte de esta estrategia es también su vergonzosa presencia en las redes sociales, a través de la cual no solo se presenta como un estadista cercano al pueblo, sino que también presume con orgullo de su dieta rica en carne. Un tema recurrente en los discursos públicos de Söder es lo maravilloso y agradable que es su amada patria Baviera.
Por eso resulta aún más molesto para el político de derecha que el rico estado federado de Baviera (junto con Baden-Württemberg, Hamburgo, Hesse y Renania-Palatinado) tenga que pagar una compensación financiera a los estados federados que se encuentran en una situación económica más desfavorable. Por estas razones, Söder ya había propuesto en el pasado en un discurso que se fusionaran los estados federados más pequeños, como el Sarre o Bremen, con otros estados federados. Ahora, Söder ha vuelto a la carga y ha exigido “menos estados federados”, ya que las unidades más grandes tienen más éxito económico que las pequeñas. En los estados federados afectados, los políticos se opusieron rotundamente a la demanda de Söder.
Además, la aplicación efectiva de la fusión de los estados federados se enfrenta a algunos obstáculos en la práctica: sería necesaria una ley federal y el consentimiento de los ciudadanos mediante referéndum. Al respecto, Söder afirmó que aún quedan muchos obstáculos por superar, pero que ya ha logrado otras cosas que se consideraban imposibles.
“Un pueblo sin patriotismo puede convertirse en un pueblo sin alma”
Una de las cosas que Söder también quiere imponer actualmente es la obligación de cantar el himno. La idea es que en las escuelas bávaras sea obligatorio tocar o cantar el himno nacional, el himno europeo y también el himno bávaro durante la entrega de boletines de notas. El objetivo es introducir esta obligación ya a finales de este curso escolar. En el congreso del partido CSU celebrado en Múnich a mediados de diciembre, los delegados aprobaron por unanimidad la obligación de cantar el himno. Previamente, la moción había sido elegida como una de las más votadas en una votación en línea y fue la primera en votarse en el orden del día.
Sin embargo, ni la ministra de Cultura, Anna Stolz (Grupo Independiente), ni las asociaciones de profesores comparten sin reservas el entusiasmo de la CSU por la obligación de cantar los himnos. En principio, Stolz apoya la propuesta. Sin embargo, no le parece prioritario que el canto del himno sea obligatorio. Para ella, lo importante es que “los jóvenes comprendan e interioricen los valores que se defienden”. Stolz propuso además que el himno se incluyera en un concurso de música o se tratara en el marco de la “cuarto de hora constitucional”.
Ese “cuarto de hora constitucional” “Verfassungs-Viertelstunde) es un nuevo elemento de la educación política que complementa el concepto global de la educación política en las escuelas de Baviera. A partir de ejemplos actuales y cercanos a la vida cotidiana, los alumnos y alumnas reflexionan sobre los valores fundamentales de la Ley Fundamental y la Constitución de Baviera, en particular sobre los derechos fundamentales y los principios valores del orden liberal y democrático. Es decir, en la clase sobre la Constitución, se inculca a los alumnos bávaros lo afortunados que son de crecer en un estado federado tan democrático como Baviera.
También se pretende que los inmigrantes se identifiquen con Alemania y, sobre todo, con Baviera, mediante la obligación de cantar el himno. Por supuesto, Söder aprovechó la oportunidad para incitar contra los inmigrantes que cometen delitos o no tienen trabajo. Estos deben abandonar el país. Al mismo tiempo, destacó a aquellos inmigrantes que contribuyen de manera significativa al bien común. El Gobierno quiere reforzar su visibilidad este año.
Con la obligación de cantar el himno y el cuarto de hora constitucional, el Estado bávaro persigue claramente el objetivo de educar a los jóvenes para que sean “demócratas” obedientes. Deben aceptar en silencio las condiciones de vida cada vez peores y la militarización de la sociedad. Söder remata todo esto con una buena dosis de incitación al odio contra los migrantes. Estos deben adoptar rápidamente la identidad popular bávara y convertirse en patriotas. O, en palabras de Söder: “Un pueblo sin patriotismo puede convertirse en un pueblo sin alma”, y un pueblo sin alma no es deseable. Quien tiene un gobierno así no tiene por qué temer a la fascista AfD.
Rearme interno y externo en Baviera
En Baviera, los centros de educación y formación llevan mucho tiempo en el punto de mira del Gobierno de la CSU: en el “Estado libre” (como se autodenomina Baviera oficilamente), por ejemplo, hay un crucifijo (es decir, una cruz con la figura de Jesús) en todas las aulas de las escuelas. Y desde hace casi dos años está en vigor la “prohibición del género” en las escuelas. Pero, además de esta lucha cultural de la derecha, el Gobierno de Baviera también está llevando el armamento a las aulas. Con la ley para la promoción del ejército alemán en Baviera, en julio de 2024 se suprimió de facto la cláusula civil. La cláusula civil garantiza que una universidad o escuela superior solo investigue con fines civiles y no militares. Además, desde la introducción de la ley, las escuelas públicas colaboran más estrechamente con jóvenes oficiales, cuya misión es transmitir su propaganda bélica a los alumnos.
Quienes se oponen a la guerra y a la crisis y ofrecen resistencia no son tratados con guantes de seda por el poder estatal bávaro: los miembros de Letzte Generation (Última Generación) fueron encarcelados durante un mes y otra activista climática ya se enfrentaba a la prohibición de ejercer su profesión. Sin embargo, la incitación al racismo, la imagen anticuada y patriarcal de la mujer y la militarización ofensiva que Söder y los suyos llevan a las escuelas no tienen por qué aceptarse en silencio. Vale la pena movilizarse y crear redes en las escuelas y universidades contra todos estos temas. La huelga escolar del 5 de marzo es una buena oportunidad para ello.
NOTAS:
(*) “Rechter Kulturkampf: Söder will Hymnenpflicht in bayerischen Schulen” (La lucha cultural de la derecha: Söder quiere imponer el himno en las escuelas bávaras), Perspektive online, autor: Leon Wandel, traducción: baskultur.info, 2026-01-18 (ENLACE)
IMÁGENES:
(1) Baviera CSU (pnp)
(2) Mujer tradicional (mgw)
(3) Escuela militarizada (waz)
(PUBLICACIÓN BASKULTUR.INFO 2026-01-28)
